
Una terraza se vende por lo que se ve desde ella y por cómo continúa el salón hacia fuera. En un ático, además, suele ser el argumento principal del precio. Por eso, dentro de los renders de arquitectura, los renders de terrazas obligan a cuidar tres frentes a la vez: la luz exterior, la vegetación y el paisaje del fondo. Te explicamos cómo los planteamos.
Por Denys Honcharuk · Publicado el 26 de mayo de 2021 · Actualizado el 11 de septiembre de 2026
Lo primero es la relación con el interior: si el pavimento continúa del salón a la terraza, si la carpintería corredera es enrasada o tiene resalte, si el umbral queda limpio. Esos detalles cuentan que la vivienda gana metros útiles buena parte del año. Después vienen la barandilla, la pérgola o el toldo, las jardineras y, sobre todo, el horizonte.

La luz baja de la tarde alarga las sombras, calienta los tonos y da relieve a la madera y la piedra. Es la que más se pide para una terraza, con una condición: el sol tiene que estar donde estaría de verdad. Configuramos el sistema solar del motor de render con la latitud del proyecto, el norte del plano y una fecha concreta. Si la terraza mira al norte, no se le puede inventar un atardecer de frente; se resuelve con luz de cielo, con un contraluz lateral o con una vista al anochecer.
La hora azul funciona muy bien en áticos: el cielo aún tiene color y el interior ya está encendido, así que la imagen enseña terraza y salón a la vez. El reto es equilibrar la exposición entre la luz artificial de dentro y la del cielo, algo que se prepara renderizando por pases y se termina en posproducción.

La vegetación es lo que más delata una terraza hecha deprisa. Las plantas tienen que ser coherentes con el clima y con la maceta: un olivo, una buganvilla o unas gramíneas en jardinera tienen sentido en un ático mediterráneo; un helecho tropical a pleno sol, no. Cada ejemplar lleva variaciones de tamaño y giro para que no se note el clonado, y las hojas necesitan translucidez para que la luz las atraviese a contraluz.
En el mobiliario de exterior mandan los materiales: la teca envejece hacia el gris, el aluminio lacado tiene un brillo concreto y el trenzado sintético se modela, no se pinta. Unos cojines, una manta sobre la tumbona o la caída de un toldo quitan rigidez sin convertir la terraza en un escaparate.

Necesitamos la planta de la terraza acotada, el alzado o la sección de la barandilla, el pavimento previsto, la carpintería y el norte marcado en el plano. Si el edificio existe, unas fotos tomadas a la altura de la terraza permiten montar el fondo real; es la técnica de la integración fotográfica que usamos en exteriores.
En un ático de promoción suelen bastar dos vistas: una desde el salón hacia fuera, que enseña la continuidad, y otra desde la terraza hacia la vivienda o el paisaje. Si además hay jardín o piscina en planta baja, se resuelve aparte con los criterios de los renders de jardines y piscinas.
En venta, la vista de terraza suele ser la imagen de portada del ático en el portal y en el dossier. En reforma sirve para decidir entre pérgola o toldo, o para elegir pavimento antes de encargarlo. Y para un fabricante de mobiliario de exterior es el ambiente donde el producto se entiende.
Según se plantee como vista interior o exterior, parte de 246 € o de 396 € + IVA por vista, en 4K y con rondas de ajuste. Cuéntanos el proyecto en contacto y te pasamos presupuesto cerrado en menos de 24 horas.
Sí, si nos facilitas fotos tomadas desde esa altura o desde un punto cercano. Si todavía no hay edificio, se monta un fondo fotográfico coherente con el entorno y se presenta como recreación.
Depende de la orientación. Mirando al sur o al oeste, la tarde da la luz más cálida; al norte suele funcionar mejor el anochecer, con el interior encendido.
Sí. Usamos piezas de nuestra biblioteca 3D o los modelos exactos si el proyecto los especifica. Si la memoria de calidades no lo incluye, conviene indicarlo en el material comercial como decoración orientativa.