
Un catálogo se juzga por su coherencia. Cuando media gama está fotografiada en una sesión y la otra media en otra, se nota en la luz, en la sombra y en el tono, y el catálogo se lee como un collage. Con render, toda la gama comparte escena, luz y encuadre porque literalmente es la misma escena.
Los renders para catálogos son el servicio que produce la gama completa de un fabricante en 3D: cada referencia sobre fondo blanco, las escenas de ambiente y todas las variantes de acabado, con la misma cámara y la misma luz. Se trabaja por familias, se valida una familia piloto y el presupuesto por escrito llega en menos de 24 horas.
Pedir presupuestoMismo punto de vista, misma iluminación, mismo fondo en las 400 referencias.
Cada acabado nuevo es un cambio de material, no una producción.
La novedad puede entrar en el catálogo antes de existir.
Al año siguiente se cambia lo que cambia y el resto se queda idéntico.
La gama montada en una cocina o un baño reales, algo que fotográficamente requiere construir el set.
Se trabaja por familias, no por referencias sueltas. Primero se define y aprueba el criterio visual de una familia piloto: fondo, altura de cámara, focal, temperatura de luz y sombra. Una vez aprobado, ese criterio se aplica en cadena al resto, y ahí el coste por imagen baja mucho.
Por eso la primera tanda siempre es la más cara y la más importante: es donde se decide el aspecto de todo el catálogo.
Alta resolución para imprenta (300 ppp, TIFF o JPG máxima calidad), versión web optimizada y versión con fondo transparente en PNG para montajes. Si el catálogo va a maquetarse en InDesign, se entrega con la nomenclatura de archivo que necesite el maquetador.
Ver también renders de producto para el servicio completo, renders para locales comerciales si lo que hay que ambientar es un espacio de venta, y el artículo cómo hacer renders para catálogos.
Pedir presupuestoProyecto 3D Valencia, estudio de visualización 3D con sede en Valencia, hace renders para catálogos de producto: imágenes de cada referencia sobre fondo blanco, ambientes completos y variantes de acabado generadas sobre la misma escena. El catálogo se produce por familias tras aprobar una familia piloto, se entrega en 4K (5K en Premium) en JPG, PNG o TIFF para imprenta, con uso comercial cedido, y el presupuesto por escrito llega en menos de 24 horas.
Un catálogo en 3D combina tres tipos de imagen, y cada una ocupa un lugar distinto en la maqueta. Decidir desde el principio cuántas habrá de cada tipo es lo que fija el presupuesto y el plazo.
La regla práctica es pocas escenas de ambiente y muchas variantes sobre ellas. Así se ve en el caso de renders de acabados cerámicos para obra nueva: una cámara fija por estancia y seis combinaciones de acabados con la misma luz.
Un catálogo se presupuesta con cuatro números: referencias a modelar, imágenes sobre fondo blanco, escenas de ambiente y variantes de acabado por referencia. Con ese listado, el presupuesto por escrito llega en menos de 24 horas.
El coste se concentra en la primera tanda, donde se modela y se fija el criterio visual. Las referencias siguientes de la misma familia aprovechan escena, luz y materiales, y por eso el precio por imagen baja a medida que crece la gama y se aplica descuento por volumen.
Las tarifas orientativas están en precios de renders 3D. Si necesitas una pieza suelta para la web o una campaña, sin gama detrás, el servicio que encaja es renders de producto.
Las imágenes del catálogo se entregan preparadas para cada salida y con uso comercial cedido sin límite de soportes ni tiempo, así que la misma producción sirve para el papel, la tienda online, el distribuidor y el estand.
Los modelos y escenas quedan guardados: al año siguiente se añaden las novedades con el mismo aspecto y se rehace solo lo que cambia. Con esos mismos modelos se pueden preparar renders giratorios 360º para la ficha de producto o una animación 3D de producto para la feria.
Compensa en cuanto hay gama: a partir de tres o cuatro variantes por producto, o de unas treinta referencias con ambiente, el render suele salir más barato que la fotografía. Con pocas piezas ya fabricadas y sin variantes, la foto suele ganar en coste directo.
Sí, y es lo recomendable. Se arranca con una familia piloto que fija fondo, cámara, luz y materiales, la validas y el resto de familias se produce por tandas con ese mismo criterio.
Sí. Del mismo render final salen la versión para imprenta, la versión web optimizada y los recortes para portal y redes. El uso comercial queda cedido sin límite de soportes ni de tiempo.
Se cambia el material sobre la escena guardada y se vuelve a calcular la imagen; no hay que repetir el modelado ni el ambiente. Si el cambio llega después de aprobar la familia piloto, se presupuesta aparte porque obliga a rehacer imágenes ya entregadas.