
En una urbanización el comprador no elige solo una vivienda: elige un conjunto, unas zonas comunes y una forma de vivir. Los renders de urbanizaciones tienen que contar las tres cosas y hacerlo con coherencia en diez o quince imágenes que se van a ver juntas en la web, el folleto y la valla de obra. Es el encargo más completo dentro de los renders de arquitectura, y conviene planificarlo como una campaña, no como imágenes sueltas.
Por Denys Honcharuk · Publicado el 25 de mayo de 2021 · Actualizado el 11 de septiembre de 2026
La primera imagen de una promoción suele ser una vista aérea, como si se tomara desde un dron a 40 o 60 metros, que explica en un vistazo cómo se ordenan los bloques o las viviendas, dónde están los accesos, los viales interiores y las zonas verdes. Es la imagen que responde a «dónde está mi casa» cuando el comprador la mira junto al plano de situación.
Para que la implantación sea creíble, el terreno se modela con la topografía real y el entorno se resuelve con una ortofoto o con volúmenes sencillos de los edificios vecinos. Un conjunto flotando sobre un fondo verde inventado genera más dudas de las que resuelve.

En obra nueva, las zonas comunes son muchas veces lo que diferencia una promoción de otra, y merecen vistas propias. La piscina comunitaria, la zona infantil, el gimnasio, la pista de pádel, los jardines o el portal cuentan un estilo de vida que un plano no transmite.

La piscina y el paisajismo se trabajan con las mismas técnicas que explicamos en los renders de jardines y piscinas, a otra escala.
El reto de una promoción no es hacer una imagen buena, sino quince que parezcan de la misma serie. Todas comparten el mismo modelo, la misma biblioteca de materiales y un criterio de luz común. Si la vista aérea es de media mañana, las de fachada no pueden ser de atardecer sin un motivo claro.
También hay que evitar repeticiones que el ojo detecta enseguida: el mismo coche aparcado en tres vistas, la misma familia paseando o todas las persianas a la misma altura. Variar cortinas, luces encendidas y pequeños objetos en terrazas hace que el edificio parezca habitado.

Para empezar necesitamos el proyecto básico: plano de implantación con topografía, plantas de las tipologías, alzados, secciones y memoria de calidades. Si el estudio trabaja en Revit o Archicad, el modelo ahorra mucho tiempo. Las tipologías repetidas abaratan: una vivienda adosada se modela una vez y se replica.
Un pack de promoción de 10 a 15 vistas se entrega en 2 a 3 semanas, por tandas. Solemos empezar por la aérea y la fachada principal, que son las que necesita el departamento comercial para lanzar la web y la valla, y seguimos con zonas comunes e interiores de la vivienda piloto. Las plantas 3D amuebladas se preparan por tipología en 2 a 4 días cada una.

Las mismas imágenes van a formatos muy distintos. Para la lona de obra se prepara un TIFF a gran tamaño; como se ve desde lejos, no necesita la densidad de un folleto, pero sí buen contraste y un cielo limpio que no se empaste al imprimir. Para web y portales, JPG en 4K con recortes para redes, que van incluidos.
Si la promoción mezcla bloques y unifamiliares, las casas se trabajan con los encuadres propios de los renders de viviendas unifamiliares. Y cuando hay plazas o parques de cesión municipal dentro del ámbito, conviene tratarlos con los criterios de los renders de parques y espacio público.
Una vista exterior parte de 396 € + IVA y una interior de 246 € + IVA, pero en una urbanización el precio por vista baja cuando se comparte modelo y hay tipologías repetidas. Mándanos el proyecto desde contacto o consulta las tarifas de renders 3D y te preparamos el presupuesto cerrado del pack en menos de 24 horas.
Sí, es lo habitual. Los volúmenes, huecos y materiales principales ya están definidos en el básico. Si luego cambia algún acabado en el proyecto de ejecución, se actualizan las vistas afectadas sin rehacer la escena.
Se representan como son o, si todavía no existen, como volúmenes neutros. No es buena idea ocultar un edificio que tapa las vistas ni inventar un paisaje que no está: el comprador acabará viéndolo y la confianza se pierde.
Sí. Guardamos el modelo y la configuración de luz y materiales, así que las vistas de la fase siguiente mantienen el mismo aspecto que las primeras.