
El proyecto era una urbanización de viviendas de montaña en una ladera boscosa, con casas de piedra, madera y cubierta de pizarra repartidas a lo largo de un vial. Había que explicar el conjunto a la administración y a los primeros compradores, y demostrar que la arquitectura se integraba en el paisaje en lugar de imponerse.
Partimos de una vista aérea de todo el ámbito, con el vial, las parcelas y la masa forestal, que funciona como plano de situación comprensible para cualquiera. Después bajamos de escala: la ladera con las viviendas escalonadas, un grupo de casas y, por último, detalles de fachada a altura de persona.
La vegetación fue la mitad del trabajo: pinos, arbustos en flor y praderas con variación de color para que el bosque se viera natural. La luz de mañana, con algo de bruma en el fondo, refuerza la sensación de montaña.
La vista aérea acompañó la documentación del proyecto y las vistas cercanas se usaron para presentar las viviendas a los primeros interesados.


