
Un estudio de arquitectura necesitaba presentar a su cliente una villa de lujo en una parcela en ladera con el mar de fondo, antes de cerrar el proyecto de ejecución. Quería validar volumetría, materiales y la relación de cada estancia con las vistas, y usar después las mismas imágenes para la carpeta del proyecto.
Trabajamos los exteriores en dos momentos de luz: de día, para que la piscina desbordante y el muro de piedra se leyeran con claridad, y al atardecer, con la iluminación del jardín y de la fachada encendida, que es como se vive la casa en verano.
En los interiores el reto era el mármol a gran formato y la doble altura del salón. Ajustamos la exposición para que el ventanal no se quemara y el mar siguiera viéndose, y cuidamos el despiece del mármol para que las vetas continuaran entre piezas. Hasta el garaje se renderizó, porque el cliente quería ver cómo se entraba a la casa desde él.
El cliente aprobó el proyecto viendo la casa terminada: cada estancia con su luz, su material y su vista. Las imágenes quedaron como material del estudio para su portfolio y para la futura comercialización de la vivienda.


