
En un piso de 45 m² el salón, la cocina y el comedor suelen compartir estancia, y cada render tiene que explicar una distribución que en planta cuesta leer. Los renders de interiores para pisos pequeños se juegan en dos decisiones técnicas: la focal y el punto de vista. Dentro de los renders de arquitectura, es donde más fácil resulta pasarse y prometer un espacio que luego no está. Así lo evitamos.
Por Denys Honcharuk · Publicado el 10 de octubre de 2018 · Actualizado el 11 de septiembre de 2026
En una vivienda grande cada estancia tiene su vista. En un piso pequeño, una sola imagen tiene que enseñar dónde está el sofá, dónde se come y cómo se cocina sin que parezca un almacén de muebles. Además hay menos distancia para retroceder con la cámara: en un salón de tres metros de ancho no hay sitio para alejarse.
La respuesta fácil es abrir la focal hasta que quepa todo. La correcta es entender qué ofrece cada focal y elegir el punto de vista antes que el objetivo.
El ángulo de visión horizontal de una cámara con sensor de formato completo depende de la focal. Estos valores ayudan a entender el margen real:
En pisos pequeños nos movemos entre 18 y 24 mm. Si con eso no cabe lo que hay que enseñar, la solución es otra vista, no una focal más corta.
Con la focal acotada, la amplitud se consigue con la posición. Los puntos que mejor funcionan son la esquina más alejada del ventanal, que enseña dos paredes y la luz entrando, y el umbral de la puerta, que muestra la estancia como la vería alguien al entrar. En el modelo 3D se puede recortar un tabique para colocar la cámara justo detrás de él, y es un recurso legítimo siempre que equivalga a lo que se ve pegado a esa pared. Lo que no lo es: situar la cámara dos metros detrás de un muro que en la realidad no se puede atravesar.
Reducir los muebles para que sobre suelo es la trampa más habitual y la que más decepciona en la visita. Si el espacio es justo, el render tiene que enseñarlo bien resuelto, no mentir sobre sus medidas.
Amueblamos con piezas de nuestra biblioteca 3D o con las que especifique el proyecto, y montamos revestimientos y pavimentos a partir de los catálogos de los fabricantes previstos. Enviamos vistas previas en baja resolución para validar distribución y encuadres. Con la conformidad, ajustamos materiales e iluminación y lanzamos el render final, que se remata en posproducción.
Para un piso de este tamaño suelen bastar dos o tres vistas: salón con cocina, dormitorio y, si aporta, baño. Una planta 3D amueblada completa lo que el render no puede enseñar, la relación entre todas las estancias a la vez. Si los acabados son muy depurados, encajan los criterios de los renders de interiores minimalistas, y los del dormitorio los contamos en renders de dormitorios.
Cada render de interior parte de 246 € + IVA por vista y se entrega en 3-4 días laborables; una planta 3D amueblada lleva 2-4 días por tipología. Si el piso forma parte de una promoción con tipologías repetidas, el coste por vivienda baja. Tienes el detalle en precios de renders 3D.
Se complementan. La planta 3D enseña la distribución completa y el render transmite cómo se vive cada estancia. En pisos pequeños la combinación es especialmente útil, porque la planta resuelve lo que una vista no puede abarcar.
Sí. Proponemos una distribución y un mobiliario de medidas estándar acordes con el público al que se dirige la vivienda, y lo validas en las vistas previas antes del render final.
Se nota cuando la focal baja de unos 18 mm o cuando las verticales no están corregidas: esquinas estiradas y paredes que caen. Con focales moderadas y perspectiva a dos puntos, la imagen se lee natural.