
Hacer un tour virtual de arquitectura se parece a hacer renders, con una diferencia que lo cambia todo: la cámara ve en todas las direcciones. No hay fuera de campo donde esconder un techo sin resolver o una pared a medio terminar. Te explicamos cómo se produce un tour virtual 3D fase por fase, desde la documentación hasta la publicación, y qué puedes preparar tú para que salga bien y a tiempo.
Para hacer un tour virtual de arquitectura se modela el espacio completo a partir de los planos, se renderiza un panorama 360º desde cada punto de vista y se montan en un visor web con saltos entre estancias. Aquí tienes cada paso, cómo plantear el recorrido de una casa de varias plantas y los errores que más se repiten.
Por Denys Honcharuk · Publicado el 13 de agosto de 2019 · Actualizado el 18 de octubre de 2026
Hacer un tour virtual de arquitectura lleva cinco fases: reunir planos acotados y memoria de calidades, planificar un punto de vista por estancia a 1,50-1,60 m de altura, modelar e iluminar todo el espacio, renderizar panoramas equirectangulares de proporción 2:1 y montarlos en un visor web con saltos, plano y puntos de información. Proyecto 3D Valencia, estudio de visualización en Valencia, entrega un tour virtual en 2-4 semanas.
El recorrido virtual de una casa se plantea igual que el de un piso, con dos diferencias: hay varias plantas y el exterior forma parte de la visita. Así se suele organizar:
Si la casa aún está en proyecto, el exterior se resuelve con el mismo modelo que unos renders de viviendas unifamiliares, y la visita virtual aprovecha materiales y mobiliario de esas imágenes.
La mayoría de los tours que no funcionan fallan por planificación, no por la calidad del render. Estos son los errores que más se repiten:
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Como en cualquier visualización, la base es el plano. Lo ideal es un DWG acotado; otros formatos valen si llevan cotas. Hay datos que en un render fijo pueden pasar desapercibidos y que en un tour se ven siempre, así que conviene indicarlos aunque no estén en el plano:
Cuanto más cerrada llegue esta información, menos panoramas habrá que recalcular después, que es lo que más encarece un tour.
Un tour de panoramas no permite caminar libremente: el usuario salta entre puntos fijos. Por eso la primera decisión técnica es dónde colocar cada punto. La regla habitual es uno por estancia, centrado y separado de las paredes, y alguno más en espacios largos o abiertos, como un salón con cocina integrada. La cámara va a la altura de los ojos, entre 1,50 y 1,60 m: más arriba la vivienda parece un plano y más abajo resulta extraña.
Los puntos se ordenan como un recorrido lógico: entrada, zona de día, dormitorios, baños y terraza. Desde cada punto tiene que verse el siguiente, o al menos la puerta que lleva a él, para que el salto se entienda sin pensar.
En un render fijo se modela lo que entra en cuadro; en un tour, todo. Techos, rodapiés, enchufes, rejillas de climatización y el suelo a los pies de la cámara se ven desde muy cerca y necesitan el mismo nivel de detalle que el resto. El suelo, en particular, ocupa media pantalla cuando el usuario mira hacia abajo, y una textura pobre se nota enseguida.
La iluminación tiene que ser coherente entre puntos. Si el salón y el pasillo tienen exposiciones distintas, el salto de uno a otro produce un cambio de brillo molesto. Se trabaja con la misma exposición de cámara y el mismo balance de blancos en toda la vivienda, y se ajusta la luz para que ninguna estancia quede quemada ni en penumbra.
Cada punto se calcula con una cámara esférica que recoge 360º en horizontal y 180º en vertical, y devuelve una imagen equirectangular de proporción 2:1. Para que se vea nítida al ampliar en pantalla, el panorama necesita bastante más resolución que un render fijo: lo normal es trabajar en torno a 8.000 píxeles de ancho, lo que también alarga el cálculo.
Si el tour se va a ver con gafas de realidad virtual en modo estereoscópico, se renderizan dos panoramas por punto, uno para cada ojo, con una ligera separación entre cámaras. Las variantes de acabado, como el salón con otro suelo o la cocina en otro color, son panoramas adicionales del mismo punto.
Los panoramas se montan en un visor web con herramientas como krpano, Pano2VR o 3DVista. Ahí se colocan los puntos de salto, un plano con la posición del usuario y la dirección en la que mira, los puntos de información con superficies o calidades, el selector de acabados y el acceso al formulario de contacto. También se añade la marca de la promoción y un menú si hay varias tipologías.
Para que cargue rápido en un móvil, cada panorama se divide en teselas a varias resoluciones: primero aparece una versión ligera y el detalle llega a medida que el usuario amplía. Así, un tour con muchos puntos no obliga a descargar todas las imágenes de golpe.
Antes de entregar se prueba en móviles iOS y Android, en tableta y en ordenador, con el giroscopio activado y con una conexión de datos normal, no solo con fibra. Se revisa que ningún salto lleve a un punto equivocado, que la orientación al llegar a cada estancia sea la natural y que los textos se lean en pantalla pequeña.
La entrega es un enlace alojado y listo para compartir, el código para incrustarlo en la web y un QR para cartelería. Un tour virtual se produce en 2 a 4 semanas y se presupuesta por proyecto, según el número de puntos y de variantes. Para ver en qué casos compensa, lee para qué se utilizan los tours virtuales; si quieres entender antes el formato, empieza por qué es un tour virtual 3D. Para pedir precio, pasa por precios de renders 3D.
Normalmente uno por estancia y alguno más en espacios abiertos o terrazas amplias. Más puntos no siempre es mejor: cada uno encarece el cálculo y un recorrido con demasiados saltos cansa. Se decide sobre el plano antes de empezar.
Sí, y abarata el tour. Aun así, habrá que completar lo que los renders no enseñaban: techos, paredes que quedaban a la espalda de la cámara y estancias que no tenían vista.
Sí. Además de la versión web, se puede preparar una versión que funcione en local en un ordenador o una tableta, útil en stands donde la conexión no es fiable.
Sí, el modelo de SketchUp o Revit sirve como base y abarata el trabajo. Para que el tour tenga calidad de render hay que completar materiales, iluminación y todo lo que queda fuera de los encuadres habituales, renderizar panoramas esféricos y montarlos en un visor web.
Con una cámara 360 en trípode, a la altura de los ojos, tomando una panorámica por estancia y enlazándolas después en un visor. Es un tour fotográfico: rápido de hacer, pero enseña la casa tal como está. Si se va a reformar, conviene uno renderizado a partir de los planos.