
Esta animación 3D explica paso a paso cómo se instala correctamente un plato de ducha. Es un buen ejemplo de hasta dónde llegan los renders de producto cuando se ponen en movimiento: no solo enseñan cómo es una pieza, sino cómo se coloca y cómo funciona. Te contamos qué muestra el vídeo, qué fue lo más difícil y cómo se aprovecha una animación de montaje.
Por Denys Honcharuk · Publicado el 20 de noviembre de 2018 · Actualizado el 11 de septiembre de 2026
El vídeo recorre la colocación del plato en el orden en que la haría un instalador, para que se pueda seguir sin manual. Junto al plato aparecen la mampara y el mueble de baño del mismo cliente, lo que sitúa el producto en un baño reconocible y no sobre un fondo neutro.
El momento clave es el del agua: cae sobre el plato y se ve cómo evacua hacia el desagüe. Esa escena es la que demuestra que la instalación está bien hecha, y fue la que más trabajo nos llevó.

Modelamos todas las piezas del cliente: plato, mampara y mueble de baño. En una animación de montaje la precisión importa más que en un render de ambiente, porque la cámara se acerca a lo que el instalador tiene que entender: el hueco de la válvula, el encuentro del plato con la pared o la perfilería de la mampara. Si hay archivos CAD se parte de ellos; si no, de planos acotados y fotografías de la pieza.
El agua fue el reto técnico del proyecto. Es una geometría que cambia en cada fotograma y no se puede animar a mano con credibilidad: se simula. En un simulador de fluidos por partículas se definen el caudal, la gravedad y las superficies de choque, y el programa calcula cómo se reparte, cómo salpica y cómo corre hacia el desagüe siguiendo la pendiente del plato.
Después hay que renderizarla con refracción, reflejos y algo de espuma en el punto de impacto. Una simulación de poca resolución se ve gelatinosa; una de mucha resolución dispara el tiempo de cálculo. Dar con el punto justo es parte del oficio, y aquí permitió enseñar el desagüe funcionando de forma realista.
Un vídeo de instalación trabaja en varios frentes a la vez:
Conviene producirla sin textos incrustados: rótulos y locución se añaden en la edición, y así salen versiones en varios idiomas sin volver a renderizar.
La animación permite lo que una cámara real no: cortes en sección para ver qué pasa bajo el plato, piezas semitransparentes o movimientos imposibles alrededor del desagüe. Además se puede producir antes de tener una unidad fabricada. El mismo modelo sirve para los renders giratorios 360º de la ficha o para un catálogo de producto en 3D.
Una animación de producto se trabaja por fases: guion, animática en baja calidad para validar tiempos y cámaras, render final y edición. El plazo habitual es de 3 a 5 semanas y se presupuesta por proyecto. Tienes más ejemplos en animaciones 3D de producto, y si tu producto necesita explicarse, cuéntanoslo en contacto.
Sí: agua, pinturas, adhesivos o morteros, cada uno con su viscosidad. Cuanto más cerca esté la cámara y más protagonismo tenga el fluido, más resolución de simulación hace falta y más tiempo de cálculo.
No. Basta con los archivos CAD o los planos. Es habitual preparar la animación antes del lanzamiento para tenerla lista cuando el producto llegue al mercado.
Una versión completa para la web y la formación, y cortes breves de cada paso en formato vertical para redes. Se sacan del mismo render en la edición.